Punta Tombo

Al día siguiente (después de no dormir en Puerto Madryn) nos levantamos y estuvimos una media hora buscando un lugar donde vendan churros de dulce de leche. Que bueno estar de viaje y que no te importe buscar una panadería durante media hora. Pequeños Placeres.

Compramos nuestros churros y con mate en mano nos armamos de paciencia para hacer los 170 km de ripio que nos separaban de la pinguinera. Imaginen mi emoción en esta etapa del viaje. Sin dudas, Punta Tombo superó mis espectativas.

Cuando llegamos (después de casi 3 horas de viaje), primeros visitamos un museo y luego nos fuimos a la reserva. Mis ojos no creían lo que veían. Los pinguinos estaban ahí, caminaban entre la gente y no había 100 o 200. Había miles y miles.

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Llegamos!

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Visitando el museo

Para donde mires había pinguinos: caminando, tomando sol, durmiendo, buscando el nido, con las crías, comiendo. Había pinguinos por doquier. Sin exagerar.

La gente no podía tocarlos, por supuesto, aunque yo me moría de ganar de abrazarlos /tocarlos /acariciarlos a todos.

Las crías eran lo mas tierno que vi. Parecían de peluche. Había infinidad de nidos y nos contaron que cada pinguino sabe exactamente donde está el suyo. Caminan y nadan muchos km buscando comida y cuando termina la temporada emigran de nuevo.

Después de cansarnos de ver pinguinos, a la tardecita, emprendimos el viaje de vuelta. Nos fuimos para Trelew.

Cuando llegamos no nos gustó mucho, cuando uno viaja a veces le pasa que llega a un lugar y hay algo que le dice que no se quede. Eso nos pasó por Trelew. Teníamos ganas de visitar el MEB (Museo), así que estacionamos la kangú frente al museo y cuand íbamos cruzando la calle, un policia se nos acercó a decirnos que no era segura la ciudad, que mejor dejemos el auto en otra cuadra, así el lo podía ver.

Enseguida le hicimos caso y después nos fuimos al museo. Hicimos una visita guiada interesnante pero un poco complicada de entender. La guía hablaba muchísimo y muy rápido y nunca se entendió si íbamos hacía atrás en el tiempo o hacía adelante. Raro.

El Museo en si, es muy lindo para visitar. Nos entretuvimos sacando fotos un rato y de ahí nos fuimos a buscar otro pueblo donde dormir.

 

 

Hicimos unos pocos km y entramos en Gaiman, un pueblo famoso por sus casa de Té. Tiene tres y en uno de ellos tomó el Té la princesa Diana de Gales más conocida como Lady Di.

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Gaiman

Ya estábamos pensando en ir a tomar el té, hasta que nos enteramos que costaba $300 por persona. Así que nos conformamos con unos mates al lado del río.

Mientras estábamos ahí, escuchamos maullar a un gato muy fuerte. Estaba en un árbol altísimo, imposible subir para poder bajarlo y además el árbol estaba a la orilla del río.

Se empezaron a reunir los vecinos, con otras personas que pasaban por ahí para ver como bajar el gato. Al final terminamos llamando a los bomberos, que vinieron a bajarlo. Unos genios. La cuestión que bajaron al gato, pero estaba tan asustado que salió corriendo y casi lo pisó un auto y después de eso lo corrió un perro. Pobrecito! Pero por lo menos pudo bajar.

Esperemos que haya llegado a su hogar sano y salvo.

Mientras estábamos ahí, la gente nos comentó que cerca de ahí estaba el Dique Ameghino, que era un lugar hermoso donde podíamos acampar.

Hicimos unos pocos km más y entramos al Dique. Y menos mal! Un lugar precioso, imponente y súper tranquilo. Había unas paredes de roca altísimos, un río verde y correntoso y no andaba un alma. Recorriendo por donde nos parecía (el gps no andaba y no nos cruzamos a una sola persona) llegamos al camping.

El camping era una fiesta, toda la gente del peublo, más los viajeros, estaban reunidos ahí en una mezcla de música, comida, carpas, luces, asados, casas rodantes y humo.

Increíble, parecía que salimos de un mundo y estramos en otro. Un contraste terrible. Pero estuvo muy bueno! Nosotros nos habíamos llevado también para asar, cocinamos un pollito a la parrilla y comimos mientras escuchábamos 4 canciones distintas.

Cerca de las 12 de la noche nos venció el sueño, por que si, todo esto que conté pasó en un día porque los días en el Sur son larguísimos y se aprovechan al máximo.

Nosotros estábamos merendando y eran las 9 de la noche! Pero estaba totalemenete de día!

Nos encerramos en la kangú y no se escuchaba casi nada, así que dormimos como angelitos.

 

Precios y lugares:

Entrada a Punta Tombo: $100 por persona, a los extranjeros le cobraban $150.

Camping en Dique Ameghino: Nosotros no pagamos porque no habìa nadie para cobrarnos a la entrada ni a la salida. Nos dijeron que costaba $50 por persona y $80 si querìas usar las duchas.

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