Un sueño que comienza…

Hola, soy Chini, quien va a escribir y contar sobre este viaje que decidimos hacer.

Antes que nada, una breve reseña de como empezó todo esto:

Hace unos años me fui de vacaciones al Norte con dos amigas, las tres amamos ese viaje. Conocimos lugares, caminamos, vimos paisajes aprendimos, probamos comidas que nunca antes habíamos probado, nos divertimos, bailamos en las peñas, conocimos gente… Fue un viaje inolvidable, que a las tres nos despertó el espíritu viajero.

No volvimos a viajar juntas, no se volvieron a dar las circunstancias, después de eso, nos mudamos, nos pusimos de novio, empezamos a trabajar, teníamos que terminar los estudios, y otras cosas. Pero a las tres nos había picado el bichito del viajero.

Una de mis amigas, Romina, un tiempo después conoció a Mariano (otro espíritu viajero que ahora anda por Rusia en moto), él salió en una nota de una revista de viajes, que Romi me mostró a mi.

Una tarde tomando mates en la plaza de nuestro pueblo natal y mirando la revista, encontré en otra nota a una pareja que estaba viajando en Limusina por América; los busqué en Internet y descubrí a los chicos de América Sin Límites (por aquel entonces estaban viajando, actualmente ya llegaron, volvieron y escriben su segundo libro) y de ahí no pude parar, empecé a buscar más y más gente que viajaba, mochileros, en kombi, en auto, por América, por Asia, por África, por el mundo. Horas y horas leyendo blogs, viendo fotos, viajando con ellos.

Me encontré a los Zapp, me compré su libro y lo leí en menos de una semana (esa fue la primer lectura, ahora lo estoy leyendo de nuevo con mas calma). Ese libro de atrapa, te inspira, te transporta (Si querés viajar te recomiendo que lo leas), y eso fue lo que hizo conmigo.

Decidí que eso era lo que quería, esa experiencia de poder ser libre, sin horarios, viajar, conocer, disfrutar el paisaje, vivir experiencias nuevas, conocer gente que te cuente sus vivencias, probar otras comidas, aprender, respirar, observar, vivir.

Las horas que pasaba (y paso) viajando del trabajo a casa y de casa al trabajo, estaban destinadas a eso: pensar en el viaje, imaginar, como sería si, que pasaría, que sentiría… y no solo esas horas, mientras cocinaba, cuando me bañaba, cuando estaba por dormir, cuando desayunaba, todo el tiempo… Y cuando me decidí que eso era lo que realmente quería, se lo dije a mi novio, mi compañero de la vida, Rodrigo. Obviamente su primer reacción fue mirarme con cara de ocasión y decirme que estaba loca, que el trabajo, que la casa, que las cosas, que la plata, etc, etc. El me decía los contras y yo le respondía con los pros.

Pero con el paso de los días ( y de uno o dos meses) por fin se convenció, me dijo “Es ahora o nunca”. Y así fue como de un día para otro, estábamos los dos hablando, pensando e imaginando el viaje.

Por ahora nos falta encontrar a nuestro tercer integrante del equipo, el vehículo, que por ahora no tiene nombre tampoco. Fuimos a ver algunas kombis, kangoo, trafics, pero todavía no nos decidimos por ninguna.

Nuestra fecha de salida no es exacta, pero creemos (y queremos) que en enero del año que viene estaríamos saliendo hacia la aventura.

No falta nada y nos quedan muchas cosas por hacer, pero hay ganas, entusiasmo y hay amor.

Vamos a ir contando esta experiencia por este medio y también por face.

No tenemos vehículo aún, ni logo, pero si tenemos nombre, nuestro viaje se llama “Amando América”.

Soñemos

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